SE ME ANTOJA
A nadie le gusta decir adiós. Los adioses son duros, las despedidas nos saben a finales, a algo que se acaba, a ciclos que se cierran. Cuando alguien se va de nuestras vidas, ya sea por trabajo, por estudios, por amor o por qué su ciclo vital ha finalizado, es inevitable que sintamos un cóctel de sentimientos en nuestro interior: tristeza, pena, nostalgia, melancolía, etc.Existen muchos tipos de despedidas. Existen las despedidas “hasta pronto”, que son aquellas con el factor temporal, que nos permiten tener la seguridad de que en un tiempo volveremos a encontrárnoslas en nuestro camino, ya sea premeditadamente o por casualidad. Después están los adioses de “hasta siempre”, que son los más tristes y que desprenden sensación de vacío y eternidad. Al largo de nuestra vida, tenemos que acostumbrarnos a estos dos tipos de despedida ya que, como en un viaje en tren, en nuestro trayecto habrán pasajeros que se bajarán en una estación y nunca más volverán y otros que se quedarán sentados a n...