HABEMUS PAPAM
Decía Ángel González: “… el escenario y el tiempo que corresponden a mi vida me hicieron testigo…” Mientras que el resto del mundo peregrina a una salvación ecuánime, y se refugian en la monarquía de un único Dios, de un único responsable de esta religión en la tierra, se acepta la ignorancia de saber “olvidar” la otra parte del globo. Es decir, la mayor de las hipocresías, el tengo para mi, pero hay que repartir. Nadie tira piedras a su tejado y nadie obligará a su propio hijo a hacer algo que no deseemos ni él ni nosotros. ¿Miramos a otro lado? Pero en cambio, aquí en este humilde país, donde todo vale, donde la memoria histórica es tratada como eso, una simple y vana memoria, donde la educación se cobra como articulo de lujo, donde los asesinos son los mayores maleducados que no...