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Mostrando entradas de agosto, 2011

HABEMUS PAPAM

Decía Ángel González: “… el escenario y el   tiempo que corresponden a mi vida me hicieron testigo…”             Mientras que el resto del mundo peregrina a una salvación ecuánime, y se refugian en la monarquía de un único Dios, de un único responsable de esta religión en la tierra, se acepta la ignorancia de saber “olvidar” la otra parte del globo. Es decir, la mayor de las hipocresías, el tengo para mi, pero hay que repartir.             Nadie tira piedras a su tejado y nadie obligará a su propio hijo a hacer algo que no deseemos ni él ni nosotros. ¿Miramos a otro lado?             Pero en cambio, aquí en este humilde país, donde todo vale, donde la memoria histórica es tratada como eso, una simple y vana memoria, donde la educación se cobra como articulo de lujo, donde los asesinos son los mayores maleducados que no...

REST IN PEACE R.I.P.

No hace ya, más de dos días, que me obligaron a acudir a uno de los homenajes más bonitos que nunca presencié, qué decir, si solamente pude disfrutar de ese momento, lo que me produjo poco después no es más que el resurgir de mis sentimientos. Esa noche a la que fui obligado a acudir (sin presión ninguna) a ese homenaje, recordé tantas y tantas palabras, frases, versos y sentimientos que no escuchaba por primera vez, eran recuerdos y que por desgracia había olvidado, gracias ENANA por secuestrarme esa noche. Pocos días después el sortilegio de esa noche fue haciendo mella, y no haciendo más de unas horas que sólo me quedó el consuelo de tener que soñar, soñar con algo que hasta el momento nunca he soñado. Exaltado me precipité, me levanté y me largué, el techo y las paredes me aplastaban, las cortinas se ligaban en mi cuello hasta asfixiarme y todas las puertas de mi hogar se me cerraban a mi paso cuando trataba de huir de mi humilde lugar todo debido al s...

LA ISLA SIN TI

Érase una vez una isla donde habitaban todos los sentimientos: la alegría, la tristeza y muchos más, incluyendo el amor. Un día les fue avisado a sus moradores que la isla se iba a hundir, por lo que todos los sentimientos se apresuraron a abandonarla. Abordaron sus barcos y se prepararon a partir apresuradamente. Sólo el Amor permaneció en ella; quería estar un rato más en la isla que tanto amaba, antes de que desapareciera. Al fin, con el agua al cuello y casi ahogado, el Amor comenzó a pedir ayuda. Se acercó la Riqueza que pasaba en un lujoso yate y el Amor le pidió: ¡Riqueza, llévame contigo! La Riqueza contestó: "No puedo, hay mucho oro y plata en mi barco, no tengo espacio para ti". Le pidió ayuda a la Vanidad, que también venía pasando: "Vanidad, por favor ayúdame". Esta le respondió: "Imposible Amor, estás mojado y arruinarías mi barco nuevo". Pasó la Soberbia, quien al pedido de ayuda contestó: "¡A1éjate de mi camino o te paso por ...