EL CAFÉ
No hace mas de dos días, que como habitualmente, me despertóseme a primeras horas del amanecer, como siempre y llamando la atención de las cotillas de mis vecinas, las cuales solo comentan en voz baja cuando me ven, y acompañan esos comentarios de cortas miradas hacia mi persona, comentarios que se pueden escuchar a larga distancia, tan larga que hasta mi vecina de al lado (la cual es la única que conozco) me los ha reproducido con tal exactitud que muchas veces los he comparado y son de una igualdad a la realidad extrema. Tales comentarios como, "... ya sale otra vez, míralo" o "... Dios mio, solo saluda no habla con nadie...", al encontrarse con mi saludo sonríen y me bendicen el día como si no me hubiesen criticado, ".... buenos días, hermoso día Jesús", pienso: hipócritas creeis que no se que vivís para el cotilleo y la hipocresía, bendita sea vuestra alma cuando nos deje descansar a las demás.
Ando unos metros y recojo mi prensa, habitualmente suelo recoger la que algunas gentes reconocen como la prensa de los progres, soy asiduo a ella, y por mucho que se le machaque no por menos dejaré de adquirirla, si ya sé en los momentos que se encuentra este país, y que nos gobiernan los progres, es la única prensa a mi parecer que obsequia al lector con unas paginas de literatura, música y un pellizco de ironía, ademas se siguen publicando coplas satíricas en ella, y eso me lleva a no recapacitar en quien o como se escribe en ella, aun asi cuando salgo de dicho lugar las gentes no dejan de mirar con ojos de asombro, es natural como una persona tan joven puede llevar tanto tiempo siendo lector de esos artículos que hoy por hoy no se encuentran en cualquier lugar, andemos pues, y dejemos que pase la mañana.
Ocho horas antes recapacitaba en mi habitación en un por qué, en el por qué de ser tan meticuloso a la hora de mirar y observar a algunas gentes, esas gentes son el relleno de estas lineas, las cuales me hacen de ver en que fase de la sociedad nos encontramos.
En un determinado café, donde suelo compartir ese caldo con las lineas de mi prensa, se reunieron a mi vera varios personajes, relleno de estas lineas, y bostezo matutino de la sociedad a mi entender, los cuales, dos médicos de gran altura, abogado y columnista en practicas, este ultimo llevaba mas tiempo en practicas que delante de una Olivetti, triste pero realmente admisible, entendamos que cada cual es cada cual, aunque no tengamos prisa por dar el salto de nuestra vida, es mejor señoras y señores, criticar en un café la infamia de la juventud, y su decadencia, la ideología de estos y el poco hacer que manifiestan.
Recordarles a estos excelentísimos Señores que hace ahora alrededor de 35 años fueron los jóvenes los que asaltaron las calles, fueron los que realmente tenían una formación y observaban que algo estaba pasando, que este país necesitaba un cambio, que debíamos de ir por la calle sin miedo, y ahora a nuestros jóvenes, hijos de estos médicos, abogados y columnistas les reprochamos su poco hacer, ¿no es cierto que las ganas de luchar fueron de ustedes?, pues entonces no hay nada que reprochar, lo que la juventud hace o deja de hacer es simplemente porque se la hemos facilitado así.
Cuando fui a abonar el maravilloso café, con el que me agrado cada mañana, uno de ellos se puso al lado de mi, y observo que algo estaba escribiendo en los margenes del periódico que me acompañaba, me preguntó que si escribía, y le confirme que por desgracia si, ya que hoy en día los escritores y más por vocación se suelen morir de hambre, se echo a reír y me dijo que yo era muy joven para saber de lo que estaba hablando, sin apenas mirarle recogí mi cambio y me dispuse a ponerme el gabán que me acompañaba, sin antes no hacerme la ultima pregunta:
- ¡chaval!, ¿conociste o leíste a Larra?, supongo que no, porque vés, es muy anterior a lo que os enseñan en el colegio, en bachillerato, o en cualquier lugar... jajajaja, para hacer lo que tu haces, hay que luchar con los que en su día lucharon.
Bien, entendí, que el señor que me pedía a gritos el duelo, no correspondía a ninguno de los doctores ni al letrado que les acompañan, si era el columnista frustrado que no concebía que alguien hiciera su trabajo por vocación y no por deber, solo le contesté mientras marchaba con una pregunta:
-... Señor, ¿sabe usted quien dijo y escribió que... escribir en Madrid es llorar?
Entre carcajadas, me respondió:
-... seguramente que un compañero frustrado tuyo... jajajajaja
Antes de cerrar la puerta del café y salir a la calle me dispuse a darle ese golpe de gracia que me pedía a gritos y le conteste con un nombre:
- NO, FUE... MARIANO JOSE DE LARRA, en su articulo del pobrecito hablador.
Es fácil entender el porque de muchas gentes que se encuentran frustradas, simplemente porque la sabiduría no se nace con ella, se recolecta día a día
Ando unos metros y recojo mi prensa, habitualmente suelo recoger la que algunas gentes reconocen como la prensa de los progres, soy asiduo a ella, y por mucho que se le machaque no por menos dejaré de adquirirla, si ya sé en los momentos que se encuentra este país, y que nos gobiernan los progres, es la única prensa a mi parecer que obsequia al lector con unas paginas de literatura, música y un pellizco de ironía, ademas se siguen publicando coplas satíricas en ella, y eso me lleva a no recapacitar en quien o como se escribe en ella, aun asi cuando salgo de dicho lugar las gentes no dejan de mirar con ojos de asombro, es natural como una persona tan joven puede llevar tanto tiempo siendo lector de esos artículos que hoy por hoy no se encuentran en cualquier lugar, andemos pues, y dejemos que pase la mañana.
Ocho horas antes recapacitaba en mi habitación en un por qué, en el por qué de ser tan meticuloso a la hora de mirar y observar a algunas gentes, esas gentes son el relleno de estas lineas, las cuales me hacen de ver en que fase de la sociedad nos encontramos.
En un determinado café, donde suelo compartir ese caldo con las lineas de mi prensa, se reunieron a mi vera varios personajes, relleno de estas lineas, y bostezo matutino de la sociedad a mi entender, los cuales, dos médicos de gran altura, abogado y columnista en practicas, este ultimo llevaba mas tiempo en practicas que delante de una Olivetti, triste pero realmente admisible, entendamos que cada cual es cada cual, aunque no tengamos prisa por dar el salto de nuestra vida, es mejor señoras y señores, criticar en un café la infamia de la juventud, y su decadencia, la ideología de estos y el poco hacer que manifiestan.
Recordarles a estos excelentísimos Señores que hace ahora alrededor de 35 años fueron los jóvenes los que asaltaron las calles, fueron los que realmente tenían una formación y observaban que algo estaba pasando, que este país necesitaba un cambio, que debíamos de ir por la calle sin miedo, y ahora a nuestros jóvenes, hijos de estos médicos, abogados y columnistas les reprochamos su poco hacer, ¿no es cierto que las ganas de luchar fueron de ustedes?, pues entonces no hay nada que reprochar, lo que la juventud hace o deja de hacer es simplemente porque se la hemos facilitado así.
Cuando fui a abonar el maravilloso café, con el que me agrado cada mañana, uno de ellos se puso al lado de mi, y observo que algo estaba escribiendo en los margenes del periódico que me acompañaba, me preguntó que si escribía, y le confirme que por desgracia si, ya que hoy en día los escritores y más por vocación se suelen morir de hambre, se echo a reír y me dijo que yo era muy joven para saber de lo que estaba hablando, sin apenas mirarle recogí mi cambio y me dispuse a ponerme el gabán que me acompañaba, sin antes no hacerme la ultima pregunta:
- ¡chaval!, ¿conociste o leíste a Larra?, supongo que no, porque vés, es muy anterior a lo que os enseñan en el colegio, en bachillerato, o en cualquier lugar... jajajaja, para hacer lo que tu haces, hay que luchar con los que en su día lucharon.
Bien, entendí, que el señor que me pedía a gritos el duelo, no correspondía a ninguno de los doctores ni al letrado que les acompañan, si era el columnista frustrado que no concebía que alguien hiciera su trabajo por vocación y no por deber, solo le contesté mientras marchaba con una pregunta:
-... Señor, ¿sabe usted quien dijo y escribió que... escribir en Madrid es llorar?
Entre carcajadas, me respondió:
-... seguramente que un compañero frustrado tuyo... jajajajaja
Antes de cerrar la puerta del café y salir a la calle me dispuse a darle ese golpe de gracia que me pedía a gritos y le conteste con un nombre:
- NO, FUE... MARIANO JOSE DE LARRA, en su articulo del pobrecito hablador.
Es fácil entender el porque de muchas gentes que se encuentran frustradas, simplemente porque la sabiduría no se nace con ella, se recolecta día a día
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