Acompañase, el buen lector, del cual no dudo que sea, la primera parte de los mandamientos que a todo amante de las letras nos enseñaron. La comprensión. No dudo de ella en ningún momento, se que a las manos que van dirigidas, para su valoramiento los trataran con el cuidado que todo un doctor o mejor dicho un buen “cirujano de la palabra” sabe a todo texto ajeno a su conocimiento.
        Podrá comprobar el lector que son textos personales, de los cuales, están o debieran estar escritos en cualquiera de sus formas verbales que el propio autor decida. Trátense con alegría, con derroche de tiempo, con deseo de lectura. Todo lo que el autor pone en ellos. Los cuales no están escritos para uso propio, sino como dijo Shakespeare: “… para el divertimento de la multitud”
       

“…solo me queda el consuelo, de saber, que por suerte, o desgracia, sin saber de donde vienen o a donde van, las musas paran cerca de este humilde lugar”.


        Sin mas reciba, como no de mis humildes manos, mis palabras de agradecimiento, para mi es un honor, recibir la valoración de un Doctor.

Gracias  EL AUTOR. 

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